Como esa pluma que se pierde en el espacio con el viento. Como esa flor de color chillón que se curva con el viento. Fácilmente influenciable, manipulable, enredable. Hay quien duerme abrazado a la suerte, a la nada, al azar, al destino, a la vida. También los hay que no duermen, que no sueñan. Un día la echo de menos, otro día ella pasa desapercibida. Su sonrisa era hermosa, su mirada, no obstante, me inquietaba. Como si buscara paz, como si buscara huir, escapar. Y, finalmente, así lo hizo. Se fue. Hay días que me voy con ella, hay otros que me cuesta recordarla. Los hay que no duermen, que no sueñan. Los hay que duermen eternamente. Los hay que sueñan una vida. Los hay que viven un sueño. Mientras unos viven, otros sueñan. Y, sin embargo, ambos viven y sueñan al mismo tiempo.
Coge aire
respira.
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