lunes, 16 de mayo de 2011

"Art Brut"

El verdadero artista nace artista. El artista hace arte porque siente. Siente el arte porque necesita ansiadamente recurrir a él. El artista rompe con la medida, con el sentido, con el orden de las cosas cuando se recrea en su arte. Solos él y su arte. El verdadero artista no pinta en su tiempo libre por el mero hecho de que le gusta, le divierte pintar. El artista que cree en el arte, que cree en su arte, que se haya sumido en el arte, morirá si no pinta cuando despierta en él ese sentimiento que lo incita a pintar. No dormirá, no comerá, no vivirá, si no pinta. El artista que pinta mientras llora, el artista que grita mientras pinta, el artista que se muestra transparente ante su arte, ése es el verdadero artista. El cuadro del aficionado, no es más que el cuadro de un aficionado. El cuadro del verdadero artista es un caos, es desagradable para la vista, es desmesuradamente frío, es aterrador, es el espejo de un alma que toma su forma a través del óleo, de la acuarela... Posee sentido en y por sí mismo. El verdadero artista no busca cohesión entre las trazadas de su pincel, no busca simetría en las formas, no piensa, no estructura su arte, no se basa en un arte ajeno a él. Simplemente se deja llevar por esa locura, propia del arte del verdadero artista, en la que se sumerge en busca de más delirio, del éxtasis, de lo irracional, de lo incógnito. El verdadero arte; un mundo puramente místico, desconocido para todo aquel que no nació artista.

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