lunes, 18 de marzo de 2013


























Foto: Edward Hopper

Te fuiste, pero volviste. No obstante, volviste para marcharte. Una vez más todo volvió a suceder. Repetimos aquello que tantas veces intentamos. Sabías que no funcionaría. Pero esa parte de tu inconsciente creyó firmemente en su propia mentira. Y fue así, alimentándose de ella, como murió.
A veces duele, otras, alivia. ¿Estamos solos o Dios nos ampara? Me gusta pensar que, al fin y al cabo, todo, por esencia, es efímero  para el ser humano. ¿Lo es para Dios? Qué misterio...
Todo final da lugar a un nuevo principio. Y es por esto por lo que renacemos cada día. El constante devenir del hombre se vuelve así su propia condición...
Algún día veremos llover marcianos verdes. Después, veremos cómo éstos nos invaden. Al final, moriremos devorados por ellos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario