Foto: Alfonso Batalla
Oh, vaya, le he pisado. Lo siento, no lo hice queriendo. Yo pensaba no estar pisando su pie, pero al parecer, cuando creía que mis zapatos se apoyaban en el asfalto, éstos descansaban sobre su pie desnudo, enchancletado. Creo que le he ensuciado. ¿Le parece correcto que use un clinex para borrar la huella de la suela de mi zapato de su pie? O si lo prefiere tengo toallitas húmedas. Ya sabía yo que usted era mas de toallitas. Le refrescan el pie, eh? jaja. Es usted muy amable. Por cierto, bonito color de uñas. Yo siempre quise pintármelas, pero me llamo Peter. Mi madre, que en paz descanse, siempre me decía que los chicos no debían pintarse las uñas. ¡Pero Guti las lleva de negro! También me decía que la vida muchas veces se muestra fea. Pero hoy hace sol y mucho calor. Además, el cielo está despejado y me siento con más fuerza que nunca. Señora, mañana lloverá pero yo, si fuera usted, me pondría de nuevo esas chancletas. Están rotas, y antes de pasarles la toallita también estaban sucias, pero son bonitas. Nadie se las pondría, así que póngaselas usted. Vaya, se le acaban de escurrir las llaves del bolso. Se que le cuesta agacharse, no se preocupe yo le ayudaré. Tenga. Parece que ese bastón no le sirve de mucho. Tómeme del brazo. Es usted muy callada. Espero no estar molestándole. Me mira de un modo dulce pero a la vez amargo. Bueno, creo que debo irme. Como se llama? Me oye usted? Vale creo que nunca ha oído. Está bien. Que tenga una buena tarde.
Sonrió una vez más y dobló la esquina.
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