martes, 20 de noviembre de 2012



Hablando de la inflación...

"En la vida real, por tanto, el auténtico sentido de la
falsificación de moneda es constituir un proceso, un proceso
de transmisión de nuevo dinero de un bolsillo a otro, y no el
resultado de un mágico e igualmente proporcional
incremento de dinero en el bolsillo de todo el mundo y de
manera simultánea. Se lleve la falsificación a cabo acuñando
monedas de latón o plástico que imiten oro, o bien mediante
la impresión de papel moneda que se parezca al del
gobierno, la falsificación es siempre un proceso en el que el
falsificador es el primero en tener el nuevo dinero. Este
proceso fue resumido en una antigua viñeta de la revista
New Yorker, en la que un grupo de falsificadores está
observando el primer billete de 10 dólares en emerger de su
imprenta casera. Uno de ellos comenta:”¡Chico, esto es un
estímulo para el gasto minorista en el vecindario!”
Y efectivamente lo era. Las primeras personas que
tienen el nuevo dinero son los falsificadores, que luego
emplean para comprar diversos bienes y servicios. Los
segundos receptores del nuevo dinero son los minoristas
que venden esos bienes a los falsificadores. E
interminablemente el nuevo dinero se desplaza por el
sistema como una onda, yendo de un bolsillo a otro.
Mientras lo hace, hay un efecto de redistribución inmediato.
Ya que, primero los falsificadores, después los minoristas,
etc., tienen nuevo dinero e ingresos monetarios que usan
para pujar por bienes y servicios, aumentando así su
demanda e incrementando los precios de los bienes que
compran. Pero tan pronto como los precios de los bienes
comienzan a subir en respuesta a la mayor cantidad de
dinero, aquéllos que todavía no han recibido el nuevo dinero
se dan cuenta de que los precios de los bienes que ellos
compran han subido, mientras que los precios de venta de
sus propios productos o sus ingresos en general no han
aumentado. En breve, los receptores iniciales del nuevo
dinero en esta cadena de acontecimientos de mercado salen
ganando a costa de aquéllos que reciben el dinero cerca del
final de la cadena, e incluso salen peor paradas aquellas
personas que nunca reciben el nuevo dinero (por ejemplo,
aquellos que dependen de ingresos fijos como rentas
anuales, intereses o pensiones). De esta manera, la inflación
monetaria actúa como un ‘impuesto’ oculto, mediante el cual
los receptores iniciales expropian (ganan a costa de) los
receptores finales. Y desde luego, al ser el falsificador el
primer receptor del nuevo dinero, su ganancia es la mayor.
Este impuesto es particularmente malicioso dado que se
oculta, al entender pocas personas los mecanismos del
dinero y la banca y ser demasiado fácil echar la culpa de los
precios al alza o ‘inflación de precios’ causada por la
inflación monetaria a los codiciosos capitalistas,
especuladores, consumidores compulsivos, o al grupo social
que sea más fácil denigrar. Obviamente, también, los
falsificadores están interesados en desviar la atención de su
propio y crucial papel mediante la denuncia de cualesquiera
otros grupos e instituciones como responsables de la
inflación de precios".

Acusación contra la Reserva Federal - MURRAY N. ROTHBARD

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