martes, 13 de diciembre de 2011

FOTO: LAS PINTURAS NEGRAS DE AD REINHARDT

"Este movimiento, desde el ojo a la psique, y desde la mimesis a la expresión, introdujo en el discurso crítico un número de factores que anteriormente no habían tenido relevancia especial (por ejemplo, la sinceridad). Quizá éste podría ser un relato de desarrollo progresivo de la expresión, en tanto los artistas aprenden a expresar sus sentimientos; pero siento que esto puede ser  casi la historia de la creciente superación de las inhibiciones o del dar salida a sentimientos en otro tiempo reprimidos u ocultos. Sería una historia de la libertad, concebida como libertad de expresión".
(Página 103, Después del fin del arte, Arthur C. Danto).


Creo que el cambio que se da en el arte de la pintura con el modernismo, en términos de representaciones filosóficas de la naturaleza del arte, supone una nueva concepción filosófica del mismo según la cual, la mimesis deja de ser un criterio legitimizador para considerar qué es arte (qué arte se concibe como "válido") y qué no lo es. Ahora, entran en juego los impulsos y el sentimiento, los cuales se consiguen a través del propio medio de la pintura. El arte se vuelve así materialista. Y esta ilusión que crea el artista a través de la mezcla de diferentes texturas, colores, tácticas y pinturas es, en fín, el objeto deseado de toda esa nueva "tribu" artística que concierne tanto a los artistas como a los observadores y que observa extasiada ese "garabato" liberador, que irradia la fuerza propia del sentimiento. "Muere" la represión y nace la libertad de expresión, la expresión del sentimiento. El artista mira la realidad desde otro punto de vista, ahora más subjetivo que objetivo, y más expresivo que representacional.
"Del ojo a la psique, y desde la mimesis a la expresión".

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